Suelo

PROYECTO TERROIR


Identificar el tipo de suelo apropiado para el crecimiento de cada variedad es clave para lograr expresar el mejor potencial de cada cepa.

Es por eso que Viña Bisquertt fue pionera en realizar un estudio de suelo, el cual está orientado a buscar las mejores condiciones de terroir para producir Vinos Premium y Ultra Premium.

El proyecto nació El Chequén, Marchihue, el año 2008 donde se realizó una cartografía de la propiedad, haciendo análisis de los diferentes suelos permitiendo identificar diferentes áreas y así mejorando la gestión agrícola.

Se han encontrado a lo menos 10 sectores de suelos diferentes que en conjunto con la influencia costera nos otorgan vinos procedentes de uvas equilibradas, frescas con una acidez suave y persistente a tal manera de no intervenir los mostos y que el carácter de Marchigue pueda expresarse tal como es.

Nuestro agrónomo y equipo enólogico, consideraron estos resultados para definir nuevos lineamientos en técnicas locales de vinificación y viticultura.

Los mejores suelos, son aquellos que no presentan impedimento para la exploración de las raíces. De esta forma, los suelos profundos son ideales ya que las raíces se pueden mover por todo el perfil; como resultado obtenemos plantas equilibradas en crecimiento y vigor, cuyo desarrollo de raíces otorgan sostén y un crecimiento adecuado. Estas características nos permiten obtener vinos complejos de taninos bien estructurados, que influenciados por el sistema costero, logran ser frescos y frutosos.

AGRICULTURA


En El Chequen actualmente existen 150 hectáreas productivas las cuales presentan variedades tintas y blancas plantadas durante el año 2000 a una densidad de 2898 plantas /ha a pie franco donde no tienen intervención en su sistema de conducción, por tanto expresa de mejor forma el carácter.

Entre las variedades blancas encontramos cepas como Gewürtraminer, Viogner, Sauvignon Blanc y Chardonnay las cuales escasamente podemos encontrar en el valle de Colchagua, pero la cercanía de Marchigue al mar así lo permite, desarrollando fruta con azúcares bajos y acidez natural.

Las variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere, Syrah y Malbec son frutosas y han sido plantadas en aquellos suelos donde cada uno de ellos ha ido desarrollando su potencial de mejor manera, siendo manejadas en forma natural dejando los kilos necesarios por planta para lograr taninos estructurados y mayor concentración de aromas.

Hemos ido desarrollando una agricultura de manejo tradicional, donde hemos incorporado ovejas para el control de malezas y subsolado de las hileras para el control de plagas y aireación de los viñedos.